Conocimiento con la lección de origen
Cada documento de la base registra el incidente que originó la regla: qué pasó, con qué pedido, qué se corrigió. Por eso el agente no sólo cumple la regla: la entiende.
GlassPilot revisa cada pedido de templado, laminado y DVH contra reglas con fuente y versión, calcula la medida de corte, lo lleva por la planta con la carga real de cada máquina, lo factura en ARCA y deja cada decisión en una bitácora que no se puede alterar. Y lo opera con agentes de IA ya formados en el oficio del vidrio, atados a herramientas y vigilados por una guardia que no deja pasar una cifra inventada.
Agentes formados · reglas con fuente · veredicto reproducible · nada inventado
GlassPilot llega con agentes formados durante años de planta real: conocen la ruta, las unidades, las trampas del dato, el vocabulario del taller y las normas. Traen el conocimiento, la jerarquía de fuentes y las lecciones aprendidas, y están atados a herramientas: nunca deciden ni calculan solos. Cuando intentan decir una cifra que no vino de una herramienta, una guardia en código la frena.
Cada documento de la base registra el incidente que originó la regla: qué pasó, con qué pedido, qué se corrigió. Por eso el agente no sólo cumple la regla: la entiende.
Base validada por personas → dato vivo del tablero → aprendido verificado → aprendido provisorio. Si una fuente de abajo contradice a una de arriba, gana la de arriba y el agente avisa del choque.
El conocimiento no lleva números medidos: un número escrito se congela y se recita como si fuera de hoy. Toda cifra entra por una herramienta determinística, con su fuente y versión.
Lo que el agente aprende de cada corrección vuelve al corpus marcado provisorio y se usa anunciado como tal. Pasa a verificado sólo con una revisión humana. Lo que se repite en varias plantas puede promoverse al núcleo, con consentimiento.
Batería de preguntas reales por el mismo camino que usa la persona: reglas (100 %, determinístico), recall de conocimiento, cifras rastreables y, la más importante, preguntas sin respuesta en ninguna fuente: el agente tiene que decir "no tengo ese dato".
Los agentes no dependen de un proveedor de modelos. En modo on-premise sólo corre un modelo local, sin que nada salga de la planta. La misma guardia aplica a cualquiera.
Bajá y mirá la pieza: cada capa de GlassPilot le hace algo distinto al mismo vidrio. Ningún dato se vuelve a tipear; ninguna decisión queda sin fuente.
Familia, espesor, medidas, terminación, mecanizado, dónde se instala. Si falta un dato, el sistema lo dice: sin dato no es cero, y no se adivina.
Física del vidrio, norma, política de la planta. Tres niveles, cada uno con fuente, versión y vigencia. Una regla sin fuente no existe: el sistema no la carga.
El canto se enciende: la pieza tiene su medida de corte con refilo y adicional de borde, su código y un sello reproducible: mismo pedido, mismas versiones, mismo resultado.
Ruta por estaciones, carga por máquina y por día en su unidad real (kilos en el horno, m² en el corte, piezas en el DVH). La fecha sale de la carga, no del deseo.
Comprobante electrónico con CAE y QR, puntos de venta, numeración. Las facturas de proveedores se controlan contra la orden de compra y se aprueban por rol y monto. Ninguna aprobación con plata la hace un modelo.
Cada acción queda encadenada a la anterior: si alguien altera un registro, la cadena lo delata. Auditoría que no depende de la buena fe de nadie.
Cada diagrama es la lógica real del sistema, dibujada. El punto que viaja es el dato: entra una vez y lo acompañan las reglas, las personas con su rol y la bitácora. Ilustración: no son datos de ninguna planta.
Es el método de planificación de GlassPilot ejecutándose: cada máquina se mide en su unidad (m² en corte, metros lineales en bordes, kilos por carga en el horno, piezas en DVH), cada pieza sigue su ruta, un DVH espera a sus dos vidrios, y la fecha sale de la carga. Cambiá el mix o sumale un turno al horno y mirá cómo se mueve el cuello de botella. Capacidades de ejemplo: no son de ninguna planta.
Pedido, originales, reglas vigentes, veredicto, medida de corte, orden de producción, compras, factura de venta y bitácora: no son módulos separados, son nodos del mismo expediente. Tocá cualquiera y mirá qué es, quién lo generó y con qué está enlazado. Datos ficticios.
Es el mismo criterio que corre en el sistema, con las reglas físicas y normativas públicas: lo que vale en cualquier planta. Las reglas propias de tu planta (paños de tus máquinas, refilos, adicionales de borde, stock) se cargan por empresa y nunca se publican. Acá se usa un perfil de ejemplo.
Capturas de GlassPilot con una empresa ficticia, "Vidriería Demo", y ARCA en ambiente de prueba. Ningún dato de ninguna planta real.





El núcleo resuelve lo que necesita cualquier fábrica: identidad, unidades, reglas, versiones, bitácora, despliegue. El conocimiento del vidrio vive en un pack aparte, con sus reglas y sus casos de prueba. Por eso el sistema puede crecer a otra industria sin tocar el núcleo, y por eso el vidrio no se contamina con nada genérico.
Normas, matrices de la planta, reglas de oficio. Cada una con confianza, versión y vigencia; una fuente superada no se borra, se cierra.
Once pasos, cuatro veredictos, sello reproducible. Si la regla cambia, el veredicto de ayer sigue siendo el de ayer.
Estaciones, capacidades en su unidad, fechas por ruta. Capacidad desconocida es desconocida, no cero.
Facturación electrónica en homologación lista para el certificado real; aprobaciones por rol y monto; originales que no se pierden.
Veinticuatro operaciones de API y cinco herramientas MCP sobre el mismo núcleo. Perfiles para leer lo que ya tiene la planta, sin reemplazarlo de golpe.
Siete agentes formados en el oficio, con una guardia en código que revisa cada respuesta: toda cifra que no venga de una herramienta se nombra como inventada y no sale. Nació de un incidente real.
El núcleo usa sólo la biblioteca estándar de Python: corre on-premise sin internet. En modo on-premise no se permite ningún modelo de IA externo; en los demás, lo decide la empresa.
Sergio Rodriguez planificó durante años una planta de templado, laminado y DVH: horno, corte, líneas, fechas, merma, datos sucios. Lo que aprendió está escrito como reglas con fuente, y es lo que GlassPilot ejecuta. El producto es el método; el software es su forma de correr.
No de golpe. GlassPilot lee lo que ya tienen a través de perfiles de ERP y se instala del lado del mostrador: valida antes de que el pedido entre a los sistemas que ya usan. Lo que se reemplaza, se reemplaza después y por decisión de la planta.
De tres niveles: física del vidrio (vale en todas partes), normas y prácticas del gremio (IRAM, CAVIPLAN, criterios de aceptación) y las reglas propias de cada planta (sus máquinas, sus refilos, su stock). Cada regla lleva fuente, confianza, versión y vigencia. Sin eso, no se carga.
Son de la planta. Cada empresa está aislada en la base por reglas forzadas en el motor de datos, no por la buena voluntad de la aplicación. Se puede correr todo adentro de la planta, sin internet, con los mismos resultados.
No. Narra. Toda cifra que un modelo diga y que no venga de una herramienta del sistema se marca como inventada y no sale. Ninguna aprobación con plata la hace un modelo. Esto está escrito en código y probado en cada cambio.
Listo: conocimiento con fuente, validación de pedidos, medida de corte, alternativa, cuentas a pagar, facturación ARCA en homologación, documentos y bitácora, API y herramientas para agentes. Agentes: formados y disponibles; su integración al módulo de la plataforma está en curso. En construcción: modelo de planta, planificación con capacidad y tableros de piso. El detalle, módulo por módulo.
No. Aplica la regla que la planta cargó, con su fuente, y deja constancia de que la aplicó. La responsabilidad normativa sigue siendo de la planta; lo que cambia es que ahora puede demostrar qué revisó, cuándo y con qué versión.
Si tu planta hace templado, laminado o DVH y querés ver GlassPilot con pedidos reales tuyos, escribí. Una reunión, tus pedidos, el veredicto con su fuente.